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El Plano Astral

Programa: Reflexión sobre los Libros Azules


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Una de las cosas más vitales para todo aspirante es aprender a comprender el plano astral, entender su naturaleza y permanecer apartado de él. Cuando el hombre puede “ver” en el plano astral, alcanzar el equilibrio y mantenerse firme en medio de sus fuerzas vibratorias, en ese momento está preparado para la iniciación.

Cuando el plano astral es nítidamente visto por primera vez por el “ojo abierto” del aspirante, es como una densa niebla, confusión, formas cambiantes, colores que se interpenetran y entremezclan, y de una apariencia tan caleidoscópica que la empresa parece desesperadamente abrumadora. No es luminoso, estelar o claro. Aparentemente es un desorden impenetrable, pues constituye el lugar de encuentro de las fuerzas.

El plano astral es el de la ilusión, del glamur y de la realidad distorsionada. La razón de esto estriba en que todo el mundo trabaja con materia astral, y la potencia del deseo humano y mundial produce esa constante “exteriorización de la imaginación” y construcción de formas que provocan efectos muy concretos de materia astral. Los deseos individual, nacional, racial y de la humanidad como un todo, más el deseo instintivo de todas las vidas subhumanas, causan el incesante cambio y movimiento de la sustancia del plano; existe una continua construcción de formas temporarias, unas de rara belleza, otras exentas de ella. Agréguese a estas formas el escenario persistente y creciente denominado “registro akáshico”, que contiene historia emocional del pasado, y también las actividades de las vidas desencarnadas que atraviesan el plano astral, ya sea al encarnar o desencarnar; añádase el potente deseo purificado e inteligente de todas las Vidas superhumanas, incluyendo las de la oculta Jerarquía planetaria, y la suma total de estas fuerzas existentes se verá que es estupenda. Todas actúan sobre, alrededor y a través de cada ser humano, y de acuerdo a la calidad de su cuerpo físico y a la condición de sus centros, así será su respuesta. A través de este panorama ilusorio, el aspirante debe abrirse camino, encontrar la clave o hilo que lo conducirá fuera del laberinto, y aferrarse a cada pequeño fragmento de realidad a medida que se le presenta, aprendiendo a distinguir la verdad de la ilusión, lo permanente de lo transitorio y lo real de lo irreal.

No existe el plano astral, excepto en la conciencia del cuarto reino de la naturaleza, porque el hombre está “bajo ilusión” en un sentido diferente a la percepción consciente de cualquier otro reino, subhumano o superhumano.

Es desesperante no poder dar un significado más claro. ¿Cómo puede aquel que está sujeto a las ilusiones de los sentidos, como lo están todos los seres humanos, concebir el estado de conciencia de quienes se han liberado de las ilusiones del plano astral, o comprender el estado de percepción de esas formas de vida que aún no han desarrollado la conciencia astral? La naturaleza dual de la mente es la causa de esta ilusión.

Sin embargo, esta misma ilusión es la que finalmente presenta al hombre la secreta contraseña del reino de Dios y provoca su liberación. Esa misma ilusión sirve para guiarlo hacia la verdad y el conocimiento; en el plano astral la herejía de la separatividad debe ser vencida… La ciencia secreta del Maestro de la Sabiduría es el secreto de cómo disipar las brumas y nieblas y la oscuridad y tristeza producidas por la unión de los fuegos en las primeras etapas. El secreto del Maestro es el descubrimiento de que no existe un plano astral; encuentra que el plano astral es una ficción de la imaginación y fue creado por el incontrolado empleo de la imaginación creadora y por el abuso de los poderes mágicos.

He dicho en otro lugar que no existe tal cosa como plano o cuerpo astral. Así como el cuerpo físico está compuesto de materia que no es considerada un principio, así el cuerpo astral —en lo que concierne a la naturaleza mental— se halla en la misma categoría. Es muy difícil que capten esto, porque el deseo y la emoción son tan reales y tan devastadoramente importantes. Pero —textualmente hablando— desde el ángulo del plano mental, el cuerpo astral es “un producto de la imaginación”; no es un principio. El masivo uso de la imaginación al servicio del deseo ha construido sin embargo un ilusorio mundo glamoroso, el mundo del plano astral.

Si bien no hay plano astral alguno, desde el ángulo del Maestro, sin embargo miles de millones lo reconocen y trabajan dentro de su esfera engañosa.

Los días de contacto con la personalidad, atención de la personalidad y mensajes personales han terminado, y hace tiempo que han terminado, excepto en el valle de la ilusión, en el plano astral. Este es un duro mensaje, pero ningún verdadero discípulo lo malinterpretará. Desde las profundidades de su propia experiencia y lucha él sabe que es así. Lo importante es el grupo de Maestros, la Jerarquía como un todo, y su interacción con la humanidad.

Ningún glamur ni ilusión pueden retener durante mucho tiempo al hombre que se ha dedicado a la tarea de hollar el Sendero del filo de la navaja que lo conduce a través de la maraña y de la tupida selva, a través de las profundas aguas del infortunio y la angustia, a través del valle del sacrificio y de las montañas de la visión, al portal de la Liberación. A veces viajará en la oscuridad (y la ilusión de la oscuridad es muy real); otras en una luz tan deslumbrante y ofuscadora que apenas verá el camino que tiene por delante; sabrá de la vacilación en el sendero y el caer bajo la fatiga del servicio y de la lucha; podrá desviarse momentáneamente y errar por las sendas perdidas de la ambición, del interés personal y de la atracción de lo material, pero el lapso será breve. Nada en el cielo ni en el infierno, en la tierra ni en ninguna otra parte, podrá impedir el progreso del hombre que ha despertado de la ilusión, ha vislumbrado la realidad más allá del glamur del plano astral, y ha oído, aunque sea una sola vez, el toque de clarín de su propia alma.

 

Extraído de Un Tratado sobre Magia Blanca, Psicología Esotérica Tomo I, Curación Esotérica y Los Rayos y las Iniciaciones. Citas contenidas en el libro de recopilación Reflexionen sobre Esto.

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